El mito de la mente en blanco: Mindfulness para humanos reales
- Hernan Gonzalez H
- 11 may
- 1 Min. de lectura
Si alguna vez has intentado meditar y has terminado frustrado porque no podías dejar de pensar en la lista de la compra o en un correo electrónico pendiente, bienvenido al club de los humanos. Uno de los mayores obstáculos para practicar mindfulness es la creencia de que el objetivo es alcanzar un estado de "mente en blanco" o una paz zen absoluta.
En el contexto de ACT, el mindfulness es algo mucho más práctico y menos místico. Se trata de notar. Imagina que estás sentado a la orilla de una carretera muy transitada. Los coches que pasan son tus pensamientos: algunos son rápidos y ruidosos, otros son lentos y viejos. La meditación no consiste en detener el tráfico ni en construir un muro; consiste en sentarse en la orilla y observar los coches pasar sin intentar detenerlos ni subirte a ellos.
Cuando practicamos mindfulness, no buscamos silenciar la mente, sino cambiar nuestra relación con el ruido. Si te distraes mil veces, tu trabajo es notar que te has distraído mil veces y volver al presente. Ese acto de "notar y volver" es el verdadero ejercicio de gimnasia mental. Al desmitificar la calma perfecta, liberamos al mindfulness de la presión del rendimiento. No meditamos para "sentirnos bien", sino para aprender a "sentir bien" lo que sea que estemos sintiendo, recuperando el control sobre nuestra atención en el aquí y el ahora.

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